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TIENDA

Acequias sin químicos: Agua viva en agricultura regenerativa

Actualizado: 4 feb

En La Huerta Ubuntu creemos en una agricultura que trabaja con la naturaleza y no contra ella. Y si hay un lugar donde esta filosofía se hace visible de forma tan clara como inesperada, ese es el sistema tradicional de riego por acequias sin químicos.


¿Por qué las acequias sin químicos parecen “llenas de malas hierbas”?


Cuando vemos una acequia libre de herbicidas y químicos, el primer instinto de muchos es pensar que algo va mal: “¡Mira cuántas malas hierbas!”. Pero desde una perspectiva regenerativa, esa abundancia vegetal no es un problema, sino una señal muy valiosa de salud ecológica.


En agricultura convencional, se emplean herbicidas para eliminar plantas consideradas “molestas”. Estos productos no solo eliminan la vegetación que crece alrededor del canal, sino que también se disuelven en el agua y viajan con ella, absorbiéndose por plantas, suelo y microorganismos.


Esto:


  • Reduce la biodiversidad vegetal y microbiana.

  • Contamina el agua que luego se usa para riego y consumo.

  • Rompe los ciclos naturales que mantienen equilibrados ecosistemas acuáticos y terrestres.


En cambio, en acequias sin químicos:


  • Las “malas hierbas” no son enemigas, sino parte de un tejido vivo.

  • Cada planta ayuda a filtrar y estabilizar el agua, reduciendo sedimentos y favoreciendo la infiltración en el suelo.

  • Se crean hábitats para insectos beneficiosos, aves y microorganismos que protegen la salud del sistema de riego.


La agricultura regenerativa promueve precisamente esto: intervenir lo menos posible para que los procesos naturales se autorregulen, sin necesidad de agroquímicos.



Las plantas “no deseadas” como filtro y aliadas del agua

Aunque a veces percibimos ciertas plantas como “malas”, muchas de ellas cumplen funciones ecológicas:


  • Controlan la erosión y mantienen el suelo firme alrededor de los bordes de la acequia.

  • Atraen biodiversidad, incluyendo depredadores naturales de plagas.

  • Actúan como filtro vivo: absorben nutrientes y contaminantes antes de que lleguen al agua.


Este enfoque se alinea con lo que estudian expertos en agricultura regenerativa: un sistema agrícola que no solo evita químicos, sino que restaura biodiversidad y salud del suelo, creando ecosistemas productivos y resilientes.


Un modelo que contrasta con la agricultura tradicional

En sistemas de agricultura intensiva:


  • Se usan herbicidas para mantener canales y márgenes “limpios”.

  • El agua que pasa por esos herbicidas queda cargada de residuos, que se infiltran en suelos y cultivos.

  • Se reduce la capacidad natural del territorio para filtrar y depurar el agua por sí mismo.


En agricultura regenerativa:


  • Las plantas asociadas y cubiertas verdes no son competencia, sino parte del sistema. 

  • La materia orgánica y la vida microbiana que se acumula mejoran la estructura del suelo y su capacidad para conservar agua.

  • La biodiversidad retorna, con beneficios para la polinización y el equilibrio ecológico.


Este tipo de enfoque despierta interés incluso en iniciativas más amplias en España que buscan revertir los efectos degradantes del modelo agrícola convencional y fortalecer la resiliencia del suelo y el agua.


El agua como hilo conductor de vida

Las acequias sin químicos no son solo artefactos de riego: son ecosistemas vivos donde el agua y la biodiversidad se encuentran. Allí donde no se aplica herbicida, la vegetación que crece a su alrededor:


  • Ayuda a capturar sedimentos, evitando que entren al canal.

  • Crea micro-hábitats para anfibios, insectos y aves que controlan plagas.

  • Promueve la infiltración natural del agua en el suelo, algo esencial en regiones con estrés hídrico como el Levante español.


Este concepto encaja con la filosofía regenerativa: un sistema que no solo produce alimentos, sino que cicla recursos naturales, protege el agua y mejora el paisaje.


Las acequias que no utilizan químicos no están “mal cuidadas”: están vivas. La vegetación que ves alrededor y dentro de ellas es parte de un sistema y, en La Huerta Ubuntu , utilizamos este sistema. 

Trabajamos con la naturaleza, no contra ella, significa reconocer que lo que a veces llamamos “maleza” es, en realidad, sanidad, diversidad y vida.


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